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sábado, 28 de diciembre de 2013

El Ciego y el Publicista



Había un ciego sentado en un andén en Paris, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera escrito con tiza blanca: “Por favor, ayúdeme, soy ciego”.

Un publicista del área creativa, que pasaba enfrente de él, paró y vio unas pocas monedas en la gorra. Sin pedir permiso, cogió el letrero, lo volteó, tomó la tiza, escribió otro anuncio, volvió a colocar el pedazo de madera a los pies del ciego y se fue.

Al caer de la tarde, el publicista volvió pasar enfrente del ciego que pedía limosna. Su gorra, ahora, estaba llena de notas y monedas.

El ciego reconoció las pisadas del publicista y le preguntó si había sido él quien re escribiera el letrero, sobretodo queriendo saber lo que él había escrito, sobretodo queriendo saber lo que él había escrito que le había que le había ayudado tanto.

El publicista respondió: “nada que no esté de acuerdo con su anuncio, pero con otras palabras” y sonriendo, continuó su camino.

El ciego nunca supo lo estaba escrito, pero su nuevo letrero decía: “Hoy es primavera en Paris... y yo no puedo verla.”

Siempre es bueno cambiar de estrategia cuando la actual ya no funciona.

¿Y usted... está contento con lo que está recibiendo en su sombrero?
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Visualiza lo que quieres con fe y será tuyo




Ayer conversaba con mi esposa y una amiga acerca del poder de la mente para atraer cosas.
Empezamos hablando de esa teoría de El Secreto y La Ley de la Atracción (puedes leer más aquí), cuestionando si era una farsa o no.
Pues, revisando algunos casos personales nos dimos cuenta que efectivamente cuando tienes un deseo fuerte por algo y cada día lo tienes presenta en tu mente, llega un momento en que las cosas van saliendo como quieres.
Parece una cosa mágica pero si te das cuenta en realidad no tiene nada de extraordinario. Desear algo con mucha fe y fuerza te permite alinear tus comportamientos para conseguirlo. Si cada día tienes presente algo en tu mente, no importa si es de manera positiva o negativa, lo vas a conseguir. Es por ello que las empresas se definen objetivos y estrategias que son la ley de cada día, porque empiezan a actuar para conseguirlo. Si tu defines un objetivo que tienes el deseo real que se cumpla y además pones acción para lograrlo, y cada día estas pensando en lograr ese objetivo, la fuerza de ese deseo te llevará a conseguirlo.
Es simple química mental. Si piensas en algo tangible lo podrás conseguir, pero si piensas en algo muy abstracto será muy difícil. Un ejemplo: por un momento piensa en la palabra CABALLO o PERRO. Poco a poco verás en tu mente su color, su pelaje, su tamaño, etc. Ahora piensa en la palabra NO, sigue pensando en NO... verdad que es un poco más complicado pensar en conceptos abstractos. Es por ello que debemos pensar en cosas tangibles y no en conceptos abstractos.
¡Así que visualiza lo que quieres cada día con mucha fe y fuerza, pon acción y será tuyo!
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La señora Thompson




Al inicio del año escolar una maestra, la señora Thompson, se encontraba frente a sus alumnos de quinto grado. Como la mayoría de los maestros, ella miró a los chicos y les dijo que a todos los quería por igual. Pero era una gran mentira, porque en la fila de adelante se encontraba, hundido en su asiento, un niño llamado Jim Stoddard. La señora Thompson lo conocía desde el año anterior, cuando había observado que no jugaba con sus compañeros, que sus ropas estaban desaliñadas y que parecía siempre necesitar un baño. Con el paso del tiempo, la relación de la señora Thompson con Jim se volvió desagradable, hasta el punto que ella sentía gusto al marcar las tareas del niño con grandes tachones rojos y ponerle cero.

Un día, la escuela le pidió a la señora Thompson revisar los expedientes anteriores de los niños de su clase, y ella dejó el de Jim de último. Cuando lo revisó, se llevó una gran sorpresa.

La maestra de Jim en el primer grado había escrito: "Es un niño brillante, con una sonrisa espontánea. Hace sus deberes limpiamente y tiene buenos modales; es un deleite estar cerca de él".

La maestra de segundo grado puso en su reporte: "Jim es un excelente alumno, apreciado por sus compañeros, pero tiene problemas debido a que su madre sufre una enfermedad incurable y su vida en casa debe ser una constante lucha".

La maestra de tercer gradó señaló: "La muerte de su madre ha sido dura para él. Trata de hacer su máximo esfuerzo pero su padre no muestra mucho interés, y su vida en casa le afectará pronto si no se toman algunas acciones".

La maestra de cuarto escribió: "Jim es descuidado y no muestra interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase".

La señora Thompson se dio cuenta del problema y se sintió apenada consigo misma. Se sintió aún peor cuando, al llegar la Navidad, todos los alumnos le llevaron sus regalos envueltos en papeles brillantes y con preciosos listones, excepto Jim: el suyo estaba torpemente envuelto en el tosco papel marrón de las bolsas de supermercado.

Algunos niños comenzaron a reír cuando ella sacó de esa envoltura un brazalete de piedras al que le faltaban algunas, y la cuarta parte de un frasco de perfume. Pero ella minimizó las risas al exclamar: "¡Qué brazalete tan bonito!", mientras se lo ponía y rociaba un poco de perfume en su muñeca. Jim Stoddard se quedó ese día después de clases sólo para decir: "Señora Thompson, hoy usted olió como mi mamá olía".

Después de que los niños se fueron, ella lloró por largo tiempo. Desde ese día renunció a enseñar sólo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a enseñar valores, sentimientos y principios. Le dedicó especial atención a Jim. A medida que trabajaba con él, la mente del niño parecía volver a la vida; mientras más lo motivaba, mejor respondía. Al final del año, se había convertido en uno de los más listos de la clase.

A pesar de su mentira de que los quería a todos por igual, la señora Thompson apreciaba especialmente a Jim. Un año después, ella encontró debajo de la puerta del salón una nota en la cual el niño le decía que era la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron seis años antes de que recibiera otra nota de Jim; le contaba que había terminado la secundaria, obteniendo el tercer lugar en su clase, y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.

Cuatro años después la señora Thompson recibió otra carta, donde Jim le decía que, aunque las cosas habían estado duras, pronto se graduaría de la universidad con los máximos honores. Y le aseguró que ella era aún la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron cuatro años y llegó otra carta; esta vez Jim le contaba que, después de haber recibido su título universitario, había decidido ir un poco más allá. Le reiteró que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Ahora su nombre era más largo; la carta estaba firmada por el doctor James F. Stoddard, M.B.

El tiempo siguió su marcha. En una carta posterior, Jim le decía a la señora Thompson que había conocido a una chica y que se iba a casar. Le explicó que su padre había muerto hacía dos años y se preguntaba si ella accedería a sentarse en el lugar que normalmente está reservado para la mamá del novio. Por supuesto, ella aceptó. Para el día de la boda, usó aquel viejo brazalete con varias piedras faltantes, y se aseguró de comprar el mismo perfume que le recordaba a Jim a su mamá. Se abrazaron, y el doctor Stoddard susurró al oído de su antigua maestra:

- Gracias por creer en mí. Gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía hacer la diferencia.

La señora Thompson, con lágrimas en los ojos, le contestó:

- Estás equivocado, Jim: fuiste tú quien me enseñó que yo podía hacer la diferencia. No sabía enseñar hasta que te conocí.

La experiencia (gratas y desagradables) que tenemos a lo largo de nuestras vidas marcan lo que somos en la actualidad. No juzgue a las personas sin saber qué hay detrás de ellas; deles siempre una oportunidad de cambiar su vida.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"
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Veremos



Mi amigo tiene una granja. Como le encanta hacer las cosas a la antigua, no posee ningún equipo mecánico y usa un caballo para arar su campo. Un día, mientras estaba arando, el caballo se desplomó, muerto. En el pueblo todos compadecieron a mi amigo.

- ¡Oh, qué terrible que le haya sucedido eso! -le dijeron.

Él se limitó a contestar:

- Veremos.

Estaba tranquilo y en paz, y admirábamos tanto su actitud que nos pusimos de acuerdo y le regalamos un caballo.Entonces la reacción general fue exclamar:

- ¡Qué hombre de suerte!

Y él dijo:

- Veremos.

Unos días después el caballo, que aún desconocía la granja, saltó una cerca y escapó, y todos exclamaron:

- ¡Oh, pobre hombre!

- Veremos -dijo él de nuevo.

Y lo mismo repitió una semana después, cuando el caballo regresó seguido por una docena de potros sin domar.

Al día siguiente, su hijo salió a pasear a caballo, se cayó y se rompió la pierna.

- ¡Pobre muchacho! -se compadeció todo el pueblo.

Y mi amigo dijo:

- Veremos.

Pocos días después llegó al pueblo el ejército, para reclutar a todos los jóvenes en edad de prestar servicio militar, pero a su hijo lo dejaron porque tenía la pierna rota.

- ¡Vaya chico con suerte! -comentaron los vecinos.

Y mi amigo dijo:

- Veremos.

También nosotros tenemos que aprender a dar un paso atrás, tomar distancia y decir: "Veremos". En vez de juzgar lo que nos sucede en la vida y decir qué es bueno y qué es malo, justo o injusto, debemos reconocer que en sí mismo nada es bueno o malo, y que cualquier cosa puede ayudarnos a entrar nuevamente en armonía con el plan del universo.
*Bernie S. Siegel, Amor, paz y autocuración. Barcelona, Urano, 1990, p.230
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Sembrar el futuro



En un oasis escondido en los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba de rodillas el viejo Eliahu, al costado de algunas palmas datileras. Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis para abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

- ¿Qué tal, anciano? La paz sea contigo.

- Y contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.

- ¿Qué haces aquí, con esta temperatura, trabajando con esa pala?

- Siembro -contestó el viejo.

- ¿Qué siembras aquí, Eliahu?

- Dátiles -respondió el viejo señalando el palmar.

- ¡Dátiles! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa.

- No, debo terminar la siembra. Luego, si quieres, beberemos.

- Dime, amigo, ¿cuántos años tienes?

- No sé: sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado. Pero eso, ¿qué importa?

- Mira, amigo, las datileras tardan más de cincuenta años en crecer, y sólo entonces están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los cien años, pero tú sabes que difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

- Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probarlos. Siembro hoy para que otros puedan comer dátiles mañana. Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

- Me has dado una gran lección, Eliahu; déjame que te pague esta enseñanza -dijo Hakim, poniendo en la mano del viejo una bolsa de cuero llena de monedas.

- Te lo agradezco. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y, sin embargo, mira: todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

- Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy, y es quizás más importante que la primera. Déjame, pues, que pague también esta lección con una bolsa de monedas.

- Y a veces pasa esto -siguió el anciano, extendiendo la mano para mirar las dos bolsas-: sembré para no cosechar, y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.

- Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñandome cosas no me alcanzará toda mi fortuna para pagarte.

Esperamos resultados inmediatos, queremos todo ya. Decimos que no estamos inmersos en la sociedad de consumo, pero maldecimos los escasos segundos que este mensaje tarda en llegar, o los que demora el semáforo en cambiar de color.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"
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Auxilio en la lluvia*


Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afroamericana de edad avanzada estaba parada en el borde de una autopista de Alabama bajo una fuerte tormenta. Su automóvil se había descompuesto y necesitaba desesperadamente que alguien la llevara. Empapada, decidió hacerle señas al próximo carro que pasara. A pesar de ser una época de agudos conflictos raciales, un joven blanco se detuvo a ayudarla, la llevó a un lugar seguro y la puso en un taxi. La señora, que parecía bastante apurada, anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.

Siete días después, tocaron a la puerta de la casa del joven. Para su sorpresa, era un paquete a su nombre: un televisor de pantalla gigante con una nota que decía:

"Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente.
Sinceramente, la señora de Nat King Cole".

No esperes nada a cambio y lo recibirás.

* Contribución de Sebastián Núñez y Lucía Posada, versión de Tché Souto.

Extraido del libro "La culpa es de la vaca"
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La casa imperfecta*


Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar sun pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el múltimo esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. "Esta es tu casa, querido amigo -dijo-. Es un regalo para ti".

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

Construimos nuestras vidas de manera distraida, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente.

La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra existencia. Inclusive si la vivimos sólo por un día, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad.

La vida es como un proyecto de hágalo-usted-mismo. Su vida, ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado. ¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y elecciones de hoy!

* Contribución de Daniel Molina, 1ro de noviembre de 2001.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"
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El cometa Halley*




En este texto, ya muy conocido, se observan los efectos de los memorandos (y la necesidad de saber escribir).

MEMORANDO
De: Director general
A: Gerente

El viernes próximo, alrededor de las cinco de la tarde, aparecerá el comenta Halley en esta zona. Se trata de un evento que ocurre cada 78 años. Por favor, reúna a todos los trabajadores en el patio de la fábrica, con cascos de seguridad, que allí les explicaré el fenómeno. Si estuviera lloviendo no podremos ver este raro espectáculo a ojo descubierto; en tal caso, todos deberán dirigirse al comedor, donde se exhibirá un documental sobre el cometa.

MEMORANDO
De: Gerente
A: Director de recursos humanos

Por orden del director general, el viernes a las cinco de la tarde aparecerá sobre la fábrica, si llueve, el cometa Halley. Reúna a todo el personal con casco de seguridad y llévelo al comedor, donde tendrá lugar un raro fenómeno que sucede cada 78 años a ojo desnudo.

MEMORANDO
De: Director de recursos humanos
A: Jefe de personal

A solicitud del director general el científico Halley, de 78 años de edad, aparecerá desnudo en el comedor de la fábrica el próximo viernes a las cinco de la tarde usando un casco de seguridad, pues estará presentando un documental sobre el problema de la lluvia, y el director hará una demostración en el patio de la empresa.

MEMORANDO
De: Jefe de personal
A: Jefe de turno

El viernes a las cinco de la tarde el director, por primera vez en 78 años, aparecerá en el comedor para firmar el documental "Halley desnudo", junto al famoso científico y su equipo. Todos deben presentarse con casco de seguridad porque el documental tratará de la seguridad en condiciones de lluvia.

MEMORANDO
De: Jefe de turno
A: Jefe de brigadas

Todos, sin excepción, deben presentarse desnudos con los agentes de seguridad de la fábrica en el patio de la misma, este viernes a las cinco de la tarde. El director vendrá acompañado de Halley, un artista muy famoso, y su grupo, que mostrarán el documental "Bailando bajo la lluvia". En caso de que en verdad llueva, hay que irse al comedor con cascos de seguridad. Esto ocurre cada 78 años.

AVISO EN LA CARTELERA

A todo el personal:
El viernes cumple 78 años el director general. Por tal motivo se dará libre a todo el mundo, sin excepción, para la fiesta que tendrá lugar en el comedor a las cinco de la tarde con el grupo Halley y sus Cometas. Todos deden ir desnudos y usar condones de seguridad, porque lloverá y se va a formar tremenda fiesta en el patio de la fábrica.

* Contribución de Adriana Gaviria y Rose Mary Restrepo Vélez, 11 de octubre de 2000.

Extraido del libro "La culpa es de la vaca"
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Las diferencias*


Los deseos primarios de toda persona son progresar y ser feliz; muchos piensan que una forma efectiva de
lograr esos anhelos es la riqueza.

Así como hay personas pobres y ricas, hay países con iguales características. La diferencia entre unos y otros no está en el tiempo durante el cual han sido habitados; así lo demuestran casos como los de India y Egipto, que albergaron grandes civilizaciones hace miles de años y hoy en día son pobres. En cambio Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de ciento cincuenta años eran territorios casi deshabitados y desconocidos, son ahora países desarrollados y ricos.

La diferencia entre los países pobres y ricos tampoco está en los recursos naturales con que cuentan. Japón, por ejemplo, tiene un territorio muy pequeño, del cual el ochenta por ciento es montañoso, no apto para la agricultura ni la ganadería; sin embargo, es una potencia económica mundial que, a manera de inmensa fábrica flotante, recibe materias primas y las exporta, transformadas, a buena parte del planeta, obteniendo de ello riqueza. Suiza no tiene océano, pero cuenta con una de las flotas navieras más grandes del mundo; no tiene cacao, pero fabrica el mejor chocolate; en sus pocos kilómetros cuadrados se pastorea y cultiva sólo cuatro meses al año, ya que en los demás las condiciones climáticas no son favorables, pero produce los mejores lácteos de toda Europa. Al igual que Japón, un país sin recursos naturales que exporta bienes y servicios de excelente calidad, Suiza es un páis pequeño cuya imagen de seguridad, orden y trabajo lo ha convertido en la caja fuerte del mundo.

Tampoco la inteligencia de las personas marca una diferencia, como lo demuestran muchos estudiantes de países pobres que emigran a lo países ricos, logrando resultados excelentes. Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan las fábricas de los países pobres, y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.

Finalmente, tampoco la raza marca la diferencia: tengamos presente que en los países centroeuropeos o nórdicos, los llamados "vagos del sur" demuestran ser una fuerza productiva; no así en sus propios países, donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen grande a una nación. Lo que hace la diferencia, entonces, es la actitud de las personas.

Al estudiar la conducta de los individuos en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue estas reglas, no importa el orden que se discuta:

- La moral como principio básico.
- El orden y la limpieza.
- La honradez.
- La puntualidad.
- La responsabilidad.
- El deseo de superación.
- El respeto a la ley y los reglamentos.
- El respeto al derecho de los demás.
- El amor por el trabajo.
- El afán de ahorro e inversión.

¿Necesitamos más leyes? No, sería suficiente cumplir y hacer cumplir estas simples reglas. En nuestros países latinoamericanos, y en el resto de los países pobres, sólo una mínima parte de la población las sigue en su vida diaria. No somos pobres porque nos falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros: simplemente carecemos del carácter para cumplir estas premisas básicas y elementales del funcionamiento social.

* Contribución de Víctor Manuel Uribe, 24 de agosto de 2000.

Extraido del libro "La culpa es de la vaca"
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jueves, 26 de diciembre de 2013

Og Mandino - El Pergamino Número Siete



Me reiré del mundo.

Ningún ser viviente puede reírse, con la excepción del hombre. Los árboles tal vez se desangren cuando son heridos, y las bestias del campo se quejarán de dolor y de hambre, y sin embargo sólo yo tengo el don de la risa y es un don que puedo usar cuando quiero. De aquí en adelante cultivaré el hábito de la risa.

Sonreiré y mi digestión mejorará; me reiré y mis cargas serán aliviadas; me reiré y mi vida será alargada, porque éste es el gran secreto de la larga vida y es ahora mío.

Me reiré del mundo.

Y especialmente, me reiré de mí mismo porque el hombre es lo más cómico cuando se toma demasiado en serio. Nunca caeré en esta trampa de la mente. Porque aunque sea el más grande milagro de la naturaleza, ¿no soy aún un mero grano de arena sacudido por los vientos del tiempo? ¿Sé en realidad de dónde vine y a dónde voy? ¿Mi preocupación por este día no parecerá nada dentro de diez años? ¿Por qué permitiré, que los acontecimientos insignificantes del hoy me perturben? ¿Qué puede acontecer antes de que se ponga este sol que no parecerá insignificante en el río de los siglos?

Me reiré del mundo.

¿Y cómo me reiré cuando me confronta un hombre o acciones que me ofenden y que provocan mis lágrimas y maldiciones? Tres palabras aprenderé a repetir hasta que se conviertan en un hábito tan fuerte que inmediatamente aparecerán en mi mente siempre que el buen humor amenace apartarse de mí. Estas palabras, transmitidas por los antiguos, me harán triunfar en la adversidad y mantendrán mi vida en equilibrio. Estas tres palabras son: Esto pasará también.

Me reiré del mundo.

Porque todas las cosas mundanales cesarán, cuando me sienta profundamente acongojado me consolaré pensando que esto pasará también; cuando me sienta orgulloso del éxito me advertiré que esto pasará también. Cuando me sienta oprimido por la pobreza me diré que esto pasará también; cuando esté agobiado de riquezas Recordaré que esto pasará también. Ciertamente, ¿dónde está aquel que edificó la pirámide? ¿No está sepultado dentro de sus piedras? ¿Y la pirámide algún día no quedará sepultada bajo la arena? ¿Si todas estas cosas pasarán, por qué debo preocuparme del hoy?

Me reiré del mundo.

Pintaré este día con risas; pondré marco a esta noche con una canción. Nunca trabajaré para ser feliz; más bien trabajaré con ahínco para no estar triste. Disfrutaré hoy de la felicidad de hoy. No es grano para ser almacenado en una caja. No es vino a guardarse en una vasija. No puede conservarse para mañana. Debe sembrarse y cosecharse el mismo día y esto haré de hoy en adelante.

Me reiré del mundo.

Y con mi risa todas las cosas quedarán reducidas a su justa medida. Me reiré de mis fracasos y se desvanecerán en nubes de nuevos sueños; me reiré de mis éxitos y quedarán reducidos a su verdadero valor. Me reiré del mal, que sucumbirá sin ser probado. Me reiré de la bondad, y ésta prosperará y abundará. El día será triunfante sólo cuando mis sonrisas provoquen sonrisas en otros, y esto lo hago por interés, porque aquellos a quienes les hago mal gesto no compran mis mercancías.

Me reiré del mundo.

De aquí en adelante derramaré solo lágrimas de sudor, porque las lágrimas que nacen de la tristeza, del remordimiento, de la frustración no tienen valor en el mercado, mientras que cada sonrisa puede ser canjeada por oro y cada palabra bondadosa, hablada desde el corazón, puede edificar un castillo.

Nunca permitiré que me vuelva tan importante, tan sabio, tan grave y reservado, tan poderoso, que me olvide de reírme de mí mismo y de mi mundo. En este asunto seguiré siempre siendo un niño, porque solo como un niño se me ha otorgado la habilidad de admirar a los demás; y mientras admire a otro nunca me formaré una opinión excesiva de mí mismo.

Me reiré del mundo.

Y mientras pueda reírme no seré jamás pobre. Este es entonces uno de los mayores dones de la naturaleza, y no lo malgastaré más. Solo con la risa y la felicidad puedo convertirme en un verdadero éxito. Sólo con la risa y la felicidad puedo disfrutar de los frutos de mi trabajo. Si no fuera así, sería mejor que fracasara, porque la felicidad es el vino que afina el gusto de la comida. Para disfrutar del éxito debo tener felicidad, y la risa será la doncella que me sirve.

Seré feliz; tendré éxito; seré el más grande vendedor que el mundo ha conocido.
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domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Cuál es el propósito de tu vida?

 

Cuando todo lo demás falle, apóyate en el sagrado propósito del amor

¿Qué debo hacer para que se haga realidad en mi Vida el Amor de Dios? ¿Cómo vivir en este mundo, con todos sus problemas, en el verdadero Amor a Dios, al prójimo y a uno mismo? A partir de lo que Myles Munroe llama los "Siete Principios del Propósito", Carmelo Urso da una respuesta a estos interrogantes para que conozcas el sagrado propósito que el Dios que es Todo Amor, tiene para ti.
Seis de la tarde: justo antes de salir del trabajo, reviso mi correo electrónico; me conmueve profundamente un e-mail de la amiga A.Z.; me ha escrito desde la ciudad de Murcia, España. Dice ella:

"¿Qué debo hacer para que se haga realidad en mi Vida el Amor de Dios? ¿Cómo vivir en este mundo, con todos sus problemas, en el verdadero Amor a Dios, al prójimo y a uno mismo? Yo quiero, pero no puedo; los problemas de la Vida me apalean continuamente; no me dejan vivir en Paz. Deseo la muerte física para poder encontrarme con Dios; ¡no puedo más!".

En verdad, no sé qué responder; ¿cómo consolar a alguien que está a medio mundo de distancia? ¿Cómo atenuar la pena de una persona que se siente afligida al punto de percibir la muerte física como un alivio? ¿Y quién soy yo para dar consejos cuando también tengo mis propios y muy mundanos problemas?

Preguntas tan conmovedoras como las de A.Z. no puedo responderlas desde el intelecto, con las simples argumentaciones de la mente. Es indispensable que apele al Amor divino para sanar ese corazón herido que clama por ayuda desde un bello puerto mediterráneo –ese corazón que es mi propio corazón proyectado en una dama española, anhelante de sosiego y sanación para su Alma.

* * * * * * *

Pasan los días; no me llega respuesta alguna; pongo las preguntas de A.Z. en oración.

Tarde o temprano, el Amor responderá.

* * * * * * *

Justo hoy esplende un fogonazo de inspiración; leo un libro del pastor evangelista (Dr.) Myles Munroe –brillante orador de nacionalidad bahameña. En algún momento, me topo con lo que él llama los "Siete Principios del Propósito"; los enumero: Añade este maestro espiritual de las islas Bahamas: "el propósito de algo es lo que determina su naturaleza, su diseño y sus características; la naturaleza de algo es lo que determina su función y necesidades".

Los siete principios me parecen iluminadores; en su libro, Munroe los desarrolla según su elocuente saber cristiano-evangélico.

Yo me permitiré la licencia de ilustrarlos de acuerdo a mi visión ecuménica (espero que el grato doctor Munroe no me demande por ello). En tal sentido, retomo la pregunta que formulaba A.Z.:

"¿Qué debo hacer para que se haga realidad en mi Vida el Amor de Dios?".

Bueno, amiga, lo primero que debes hacer es conocer el sagrado propósito que el Dios que es Todo Amor tiene para ti.

Te prometo que hablaremos largo y tendido de eso en las próximas páginas.
  1. Dios es un Dios de propósito
  2. Dios creó todo con un propósito
  3. No conocemos todos los propósitos, porque hemos perdido nuestro entendimiento de la intención original de Dios para nosotros.
  4. Donde se desconoce el propósito, el abuso (físico, afectivo, emocional, espiritual) es inevitable.
  5. Para poder descubrir el propósito de algo, no le preguntes a la creación: pregúntale al Creador.
  6. Encontramos nuestro propósito solamente en la mente de nuestro Creador.
  7. El propósito de Dios es la clave para nuestra plenitud.
  1. "Dios es un Dios de propósito"
    Dios es un Dios de propósito –Supremo Ser dotado de intención. Una sola intención le impulsa a crearnos: que brillemos a imagen y semejanza de Su naturaleza; Su íntima naturaleza es Amor; Su propósito y naturaleza son una misma cosa: por ende, a imagen y semejanza del Amor modelemos cada instante presente de nuestra Vida –para que Dios se haga realidad en Ella.

    No obstante, en cada instante presente podemos elegir ignorar Su propósito (de hecho, tal decisión nos saca del momento presente y nos instala en traumas del pasado o terrores al futuro); en cada momento de Vida, nos está dada la posibilidad de reflejar el Amor o entregarnos a la experiencia demencial del miedo –el opuesto del Amor; el miedo es una manufactura del ego; el ego es una alucinación que experimentamos cuando nos creemos separados del Amor –vale decir, cuando carecemos del único propósito con sentido: ¡amar!; como el miedo es un estado carente de propósito, es imposible que conozcamos a través de él a ese "Dios de intención" cuyo estado natural es el Amor.
  2. "Dios creó todo con un propósito"
    Desde un grano de arena hasta una vasta galaxia, Dios creó todo con una intención: extender el Amor incondicional que Él mismo Es.

    Ese propósito se expresa –sin excepción- a través de cada una de Sus creaciones (ninguna es "más especial", "menos especial", "superior" o "inferior" a las otras); tú misma, querida A.Z., eres una muestra de ese Amor infinito. Cuando creemos que nuestra Vida carece de propósito, padecemos el estado de irrealidad llamado miedo: allí ingresamos a una región de sueño y pesadilla en la que nos sentimos separados del Amor; pero esa alucinación es absolutamente reversible… ¡porque el Amor siempre está a un pequeño paso de distancia! –basta despertar para hallarse de nuevo en sus entrañables brazos.

    Por ello, afable A.Z., cuando tus alucinaciones y sueños te hagan creer que has fallado en la Vida, ¡es esencial que pidas ayuda! (tal como has hecho conmigo): apóyate sin demora en el sagrado propósito del Amor…
  3. Desconocemos el propósito de Dios porque hemos olvidado su intención original: extender el Amor que Somos
    Platón, el eximio sabio griego, sentenció alguna vez: "No venimos a aprender sino a recordar".

    El único propósito cuerdo de nuestra Vida es recordar el Amor que ya Somos. Olvidar que somos el Amor puede prolongar nuestra pesadilla por eones. Hay quienes creen que el sueño llamado muerte les despertará del sueño de vivir en el miedo; no es así: sólo son sueños que se cabalgan unos en otros hasta el infinito… ¡reflejos imaginarios de espejos colocados frente a frente, en un cuarto parcialmente velado por la bruma! Cada reflejo parece ser un sueño de Vida que concluye en un sueño de muerte: ambas pesadillas son falsas. Despertar de ellas sería sencillo si no tuviésemos tanto miedo. Por ello, es indispensable recordar el sagrado propósito del Amor.
  4. Cuando desconocemos el propósito del Amor, el abuso (físico, afectivo, emocional) es inevitable.
    Sumidos en el sistema de pensamiento del miedo, el abuso se vuelve inevitable. El Amor preconiza que todos somos Uno. Por el contrario, el miedo promueve esta ideología: "para conservar la falsa identidad que forjaste en el sueño, es indispensable que te separes del Otro (tu enemigo)". De tal suerte, el abuso es fundamental para crear la ilusión de que el Uno se subdivide en múltiples "otros" o "egos", enzarzados en perpetua guerra para conservar las falsas identidades que forjaron en sus pesadillas.

    En tal estado de cosas, la ley imperante –la del miedo y la separación- nos conmina a abusar de prójimos y enemigos; a mortificar nuestras mentes, violentar nuestros afectos, vejar nuestros cuerpos; a exterminar a los seres distintos a nosotros; a asolar los mundos que habitamos; todo con un mismo fin: separarnos en vencedores y vencidos, tiranos y subordinados, cazadores y presas, victimarios y víctimas –estrictamente divididos en roles, clases y castas en donde unos dominan y otros son dominados. Por eso la guerra y el abuso son nociones consubstanciales al ego: porque escinden en pedazos lo que por naturaleza es Uno.

    Esas falsas divisiones (llamadas también "personalidades") son vacías porque reniegan de su íntima naturaleza –el Amor; al estar vacías necesitan algo externo a ellas que las llene y dote de una simulada identidad; éste es el origen de todas las adicciones: llenar algo que está vacío (de Amor) para darle (ilusoria) forma. La suma de nuestras adicciones es lo que define esa personalidad con la que salimos a guerrear, perdón, a "vivir" en el "mundo exterior" –concepto profundamente neurótico, porque en plena vivencia del Amor no hay nada exterior al Uno.

    Dentro del sueño del ego, la adicción es un mecanismo básico para perpetuar esa sensación de aislamiento que nos separa del resto de los seres; para profundizar esa angustia que nos aliena y aleja de nuestra inherente naturaleza; para atizar esa constante guerra civil que mantenemos con nosotros mismos y nuestros semejantes.

    La adicción tiene dos finalidades fundamentales: a) servir como (falso) substituto del Amor; b) atenuar temporalmente el miedo y disimularlo con juguetes que nos mantengan entretenidos en el estado de ilusión y sueño.

    Como substituto del Amor, la adicción nos impele a obsesionarnos con cosas externas que –supuestamente- llenarán el vacío interior de nuestros egos. Creada bajo el sistema de pensamiento del miedo, eso que llamamos "personalidad" no pasa de ser una simple suma de adicciones.

    Somos adictos al éxito, al fracaso, a ejercer el poder (y a ser triturados por él), a ser sometidos, a discutir, a sufrir, al sexo, a la comida, a ver deportes por T.V., a comprar en malls, a victimizarnos, a victimizar, a tener la razón, a estar enfermos, a humillar y ser humillados, a escuchar música, a adquirir libros, a fumar, a drogarnos, a atesorar objetos, a acumular conocimientos, a reunir estampillas, a coleccionar parejas, a trabajar en exceso, a pensar en exceso… en nuestra enajenación, creemos que tales neurosis y sus juguetes nos proveen una identidad; nada más falso: embotan nuestro entendimiento, oxidan nuestra intuición, saturan nuestros sentidos y nos ocultan el Amor que habita dentro de nosotros.

    Cada ego no es más que un vacío incapaz de sostenerse a sí mismo: por ende, necesita atiborrarse de neurosis para llegar a ser "algo" o "alguien"; de esta manera, calma (temporalmente) el miedo cósmico, existencial, que le produce "no ser nada", "perder su identidad", "sentirse vacío" o "morir". El comportamiento habitual de ese "alguien" será abusar (o ser abusado) a fin de llenarse de pesadillas que le hagan sentirse separado del Uno (lo cual, dicho sea de paso, sólo es posible en una pesadilla)… ¡y así conservar esa parcela de páramo a la que llama "personalidad"!

    Y desde ese punto de vista, el ego lleva razón; porque cuando comenzamos a recordar lo completos y abundantes que somos en el Amor, de inmediato menguan los abusos… ¡las neurosis y sus respectivos juguetes dejan de ser necesarios! Cuando regresamos al Amor –nuestra única, verdadera identidad- todas esas personalidades, todos esos miedos y adicciones, todas esas máscaras que mostramos al "mundo exterior" sea caen inevitablemente. La misma noción de "mundo exterior" desaparece: cuando recordamos el propósito que el Uno tiene para nosotros nos volvemos Uno con Él (y esa pasa a ser nuestra única realidad).

    Al reencontrarnos con el eterno Uno, ya no tememos a esa parodia llamada "muerte", pues nosotros somos tan eternos como el Amor que nos sustenta. Querida A.Z., si no te has reencontrado con el Amor, no albergues esperanzas en la muerte: porque la muerte y la mal llamada "Vida" que llevamos en el miedo no son sino dos caras de una misma pesadilla.
  5. Para poder descubrir el propósito de algo, no le preguntes a la creación: pregúntale al Creador

    Esto es básico: en nuestro estado actual, amada A.Z., hemos tomado la neurótica decisión de incomunicarnos con el Amor. Hemos renunciado al propósito fundamental para el cual fuimos creados: amar. Es imperativo que retomemos nuestra comunicación con el Creador.

    En cada instante presente de nuestra Vida elegimos incomunicarnos a través el miedo o comunicarnos por medio del Amor; no hay puntos intermedios: Amor incondicional o ¡bang! Llamamos "neurosis" a ese estado de incomunicación preñado de miedo; llamamos "oración" al estado de plena comunicación con el Amor.

    Ya sabemos de qué van las neurosis: vivimos el 95% del tiempo sumergidos en ellas (es un decir)… ¡y nos hacen profundamente infelices con juguetes que nos prometen una felicidad que nunca llega! Así que mejor hablemos de la oración.

    La oración es un estado de fluida comunicación con Dios; es una experiencia de profunda Paz y Amor en el que miedos y neurosis han sido extinguidos. Querida A.Z.: cuando el estado de oración se vuelve permanente en nosotros, vivenciamos lo que ciertos místicos han denominado "Iluminación". Mientras esto no sucede, habitamos una zona grisácea donde –espiritualmente hablando- a veces llueve y a veces sale el Sol; a veces amamos y a veces odiamos; a veces tenemos ganas de vivir… ¡y a veces deseamos que la quimera llamada muerte nos machaque con todo el peso de su irrealidad!

    La experiencia personal me indica que la oración no tiene una forma o metodología específica: no puede tenerla porque las expresiones de Amor son tan infinitas como el Uno que las genera. En tal sentido, cada ser vivo, cada habitante del Universo, cada corporación religiosa tiene legítimo derecho a desarrollar su particular método de orar –y todos funcionan, siempre que sirvan de espejos para reflejar el Amor infinito.
    Es una creencia del ego pensar que determinada persona, gurú u organismo detenta "la forma verdadera" de oración, el método "único" de meditación, la forma "superior" de canalizar el Amor del Uno. ¡Atención, trabajador (a) de la Luz! Esa forma de orgullo "espiritual", esa neurosis de separar, ya sabemos de dónde proviene…

    Si eres de las personas que se siente bien con las plegarias litúrgicas, ¡perfecto!: si rezar un Padre Nuestro, postrarte hacia La Meca en la hora crepuscular, repetir un mantra budista o recitar una invocación que aprendiste de mamá te llena de calma y afecto, ¡adelante! Asimismo, te informo que cualquier actividad cotidiana –recoger la basura, leer, cortarle el pelo a un cliente, pergeñar una obra maestra de la pintura- puede ser convertida en oración.

    ¿Cómo fomentar en ti, querida A.Z., el estado de oración? Existe un portal en cada ser vivo que le permite comunicarse de forma expedita con su Creador (a): los dones que el mismísimo Padre-Madre de Todo lo creado colocó en cada uno de nosotros; bajo el gobierno del Amor, los dones se constituyen en umbrales perfectos para ingresar al estado de oración; bajo el gobierno del miedo, se convierten en neurosis.

    Te pongo un ejemplo personal: escribo profesionalmente desde hace más de dos décadas; en mi oficio, he hecho de todo: diarismo, crítica literaria, reporterismo televisivo, periodismo ecológico, artículos de opinión que firmaban políticos cuya ideología yo no compartía, panfletos subversivos para fomentar huelgas en instituciones públicas, piezas publicitarias para promover productos nocivos para la salud, etc.; aunque en (raras) ocasiones ponía mi don de escritura al servicio del Amor, la verdad es que la mayor parte del tiempo me la pasaba incomunicando. Lee cualquier diario, revisa la programación de la mayoría de los canales de T.V., contempla de qué va el grueso de los spots publicitarios: es muy fácil saber para qué gobierno espiritual trabajan.

    En 2008, decidí hacer algo al respecto: puse mi don de escritura bajo el gobierno soberano del Amor; esto me ha reportado una Paz inédita; ahora, en pleno instante presente, cada vez que me siento a escribir en mi laptop, entro de inmediato en estado de oración.

    Sé que otras áreas de mi Vida aún no están bajo ese gobierno: todavía persisten neurosis y facetas adictivas en mí; pero una vez que la oración se convierte en hábito, empieza a impregnar las demás zonas de tu existencia; te lo advierto, es un proceso gradual: así que –amada A.Z.- ten paciencia.

    ¿Cuál es tu don? ¿Cuál es tu talento o aptitud más preciada? ¿Cocinar, cantar, hacer deporte, realizar labores de gerencia o planificación estratégica, sacar cuentas, diseñar páginas web, hacer el Amor con Amor, cuidar bebés, sanar al prójimo, observar el cielo, escribir, hacer tareas domésticas, enseñar literatura a jóvenes? No importa cuál sea: convierte tu don en oración cotidiana. Sería ideal que cada uno de nosotros hiciera de su don y su trabajo un constante fluir en el Amor. De hecho, la idea no es nada nueva: la palabra "laboratorio" –que proviene de los monasterios medievales- significa "sitio para trabajar (del latín laborare) y orar (oratorium)". Con toda la Humanidad "labor-orando", tendríamos un planeta muy distinto…

    Y en la práctica, ¿cuál es el propósito de este perseverante estado de comunión con la Deidad? Aquí es donde entra la frase del Dr. Munroe: Para poder descubrir el propósito de algo, no le preguntes a la creación: pregúntale al Creador. ¿Y cómo le preguntas al Padre-Madre si lo que estás haciendo en este instante sigue el propósito del Amor o del miedo? Sólo hay una forma: comunicándote con Él/Ella –vale decir, desarrollando tu particular estilo de oración.

    En "Un Curso de Milagros" se nos invita a convertir el pensamiento en permanente actividad de oración; a tal efecto, cuando emprendamos cualquier tarea, cuando abordemos cualquier situación, ese texto nos invita a preguntarnos: "¿Cuál es el propósito?" –¿un propósito de Amor o de miedo? Con ese constante entrenamiento espiritual, pronto sabrás a qué gobierno responde cada circunstancia, actividad y actitud de tu Vida… ¡poco a poco, se te hará más fácil escuchar la Voz de la Deidad y seguir Su sacro propósito! –la otra voz, afable lector o lectora, ya llevamos demasiado tiempo sintonizándola, oyéndola.
  6. Encontramos nuestro propósito solamente en la mente de nuestro Creador
    Cuando nuestra comunicación con Dios se torna fiel hábito, nuestra mente se modela a imagen y semejanza de la Mente Universal. Su propósito –el Amor- deviene nuestro único propósito; Sus pensamientos pasan a ser nuestros pensamientos; Su identidad pasa a ser la nuestra –sin escisiones, muros, fronteras.

    Cesan las discordancias, las desarmonías, las subdivisiones, las ilusorias jerarquías, los erráticos cambios de humor, los prejuicios, las neurosis, las falsas "personalidades", las adicciones; disipado el ego, emergemos intactos del sistema de pensamiento del miedo –cualquier daño sufrido en una pesadilla es, por definición, ilusorio; de hecho, en este punto del camino, ya no tenemos que tomar más decisiones: escuchamos cómo la Voz del Amor nos instruye clara y nítidamente en cada situación… y si por algún mínimo lapsus nos volviésemos sordos, bastará poner cada dificultad en oración… ¡y esperar que el Amor responda!
  7. El propósito de Dios es la clave para nuestra plenitud.

    Hechos Uno con el Amor, ¿necesitaremos algo más?; cumplido en nuestro templo interno el sagrado propósito de Él/Ella, ¿nos afanaremos por vanos tesoros externos? ¿Es posible experimentar mayor plenitud que ser Uno con el Todo?

    Más allá no podemos buscar; cierto, no es necesario ir más lejos: la Realidad siempre está a una pequeña irrealidad de distancia.
Amada A.Z.: espero que estas palabras te provean alegría en los días oscuros; que aticen tu alegría cuando se ciernan nubes de tristeza; que te consuelen cuando el desasosiego parezca medrar en tu Alma.

Que el Uno colme de bendiciones cada instante presente de tu Vida,

Amén.
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Cómo curar el niño interior herido

Cómo curar el niño interior herido

Cómo sanar a nuestro niño herido

Dentro de la mayoría de seres humanos hay un niño herido, proveniente de los primeros años de vida, en donde ocurrió algo llamado “evento interruptor” a través del cual se hizo una determinación de vida que nos ha manejado hasta ahora. Todo esto se puede liberar y solucionar a través de la Psicoterapia Gestalt y el Kundalini Yoga.
 
Cómo sanar a nuestro niño herido:

Todos los profesionales de la conducta sabemos que dentro de mucha gente existe un niño herido que hay que sanar para confiarnos, comprometernos y entregarnos en nuestras relaciones interpersonales, conoce más de esto aquí.

El evento Interruptor:

Durante nuestra niñez vivimos lo que se llama la “continuidad cómoda” es decir éramos niños , provistos de todo lo necesario para nuestra sobrevivencia (sí no; no estaríamos aquí) , hasta que un día ocurrió algo que marcó nuestra vida, que fue un parte aguas, un antes y un después, a esto se le llama “evento interruptor”.

Normalmente este evento interruptor está asociado a emociones dolorosas como tristeza, enojo y/o miedo , de este evento se hace una interpretación y a raíz de todo esto una determinación de vida.

Por ejemplo, una paciente, rubia de ojos claros y guapa me relata que ella tenía de niña un abuelo, que era el patriarca de su familia, que no la aceptaba porque sus hermanos eran más blancos y rubios que ella y el abuelo siempre se dirigía a ella ofensivamente diciéndole: “Quítate de aquí” “Negra” “india”,”fea”.

A todos les llevaba regalos menos a ella, y claro que ella siendo una niña resiente mucho el desprecio del abuelo e interpreta: Cómo yo soy una “negra”, “india” “fea”, no merezco nada , no merezco ser querida, respetada y ella crece y se casa con alguien que no la respeta que no la ama, quien le es infiel y que incluso ella lo tiene que mantener. Ella determina aguantar todo esto por la interpretación: Soy una “Negra”, “india”, ”fea” que interpreta por el trato del abuelo.

La Curación:

Una vez localizado el evento interruptor y haciendo consciente la interpretación de vida que hice a través de él así como las determinaciones tomadas a raíz de todo ésto y lo más importante liberando los sentimientos dolorosos puedo redeterminar mi vida en otras palabras sanar al “niño herido” que muchos llevamos dentro.

Las Técnicas:

Existen dos técnicas muy efectivas para llevar a cabo la curación del niño herido, una es la psicoterapia Gestalt ya que trabaja con las situaciones dolorosas de nuestra vida principalmente liberando emociones y promueve la conciencia: el darse cuenta de lo que sucedió en el allá y el entonces. Y el Kundalini Yoga que trabaja el cuerpo, la mente, las emociones saneando todo esto a través de la disciplina yóguica y combinando ambas disciplinas entonces ya no hay manera de no ser curado.

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7 frases para motivarse


Motivación

 Cómo recuperar la motivación cuando las cosas van mal

Hay veces en que ciertas circunstancias de la vida pueden provocar que dejes de ver tus objetivos claros y que pienses en abandonar tus planes y renunciar a lo que te habías propuesto. Son situaciones dificiles, a veces inesperadas, que hacen que afloren tus miedos e inseguridades, que te dejes llevar por el desaliento, pierdas la motivación y te sientas perdida, sin rumbo. ¿Qué puedes hacer si te encuentras en una situación así? ¿Cómo puedes recobrar tu motivación y seguir adelante con tus proyectos? Si estás dispuesta a poner de tu parte hay varias cosas que te pueden ayudar:
  1. Acepta la realidad. Sé que será difícil y que es más fácil decirlo que hacerlo, pero es la realidad. La aceptación es un paso importante, saber que llegarán mejores momentos, que esto es un bache en tu vida. Resistirse al cambio sólo va a hacer que lo pases peor. Una forma de empezar a aceptar las cosas es mostrar gratitud por lo que todavía tienes, por poco que sea. Piensa en tres cosas por las que puedes estar agradecida todos los días, incluso pequeñas cosas valen: un día bonito, tener para comer, el apoyo de tu familia, la sonrisa de un desconocido, seguro que puedes encontrar más de tres.
  2. Encuentra tiempo TODOS los días para hacer algo que te guste. Aunque sólo sean cinco minutos, dedícalos a cuidarte. Sea lo que sea lo que te hace sentir bien: un rato al sol con un café, un buen libro, hacer ejercicio, darte un baño, jugar con tu hijo, rezar, meditar, lo que más te apetezca. Coge otra vez lápiz y papel y haz una lista con las cosas que te dan energía, que te hacen sentir bien y empieza hoy mismo.
  3. Busca apoyo. Es un hecho, las personas que se relacionan socialmente son más felices. Aunque ahora sólo te apetezca estar sola y encerrarte en casa, es justo lo contrario lo que te te hará sentir mejor. Rodeate de gente que te quiera y que te ayude a pensar en el futuro, nada de víctimas ni pesimistas. Tu pareja, tu familia, tus mejores amigos, tu coach. Quien tú quieras, pero alguien.
  4. Descansa y reflexiona. En un época en la que todos vamos corriendo a todas partes, parar a recuperar la energía te vendrá muy bien. Ahora es un buen momento para pararte a pensar por dónde vas y qué es lo que quieres. Normalmente, este tipo de situaciones hace que cambien tus prioridades, así que coge lápiz y papel (o siéntate al ordenador si lo prefieres) y empieza a apuntar todo lo que se te venga a la cabeza ante la pregunta “¿qué quiero?” No lo que los demás quieren o creen que es mejor para ti, lo que tú quieres. Consideralo un tiempo de barbecho, para recargar las pilas y volver a dar lo mejor de ti misma.
  5. Revisa tus objetivos y proyectos actuales. ¿Están en concordancia con lo que quieres? Recuerda que tus acciones y objetivos solo son útiles si te llevan a donde tu quieres ir. Por eso es importante que te tomes tiempo para decidir dónde quieres ir y en qué punto del camino estas.
  6. Céntrate en el siguiente paso a dar. Muchas veces cuando nos proponemos algo importante, nos agobiamos al ver todo lo que queda por hacer y ni siquiera sabemos por dónde empezar. Lo mejor es centrarse sólo en un paso, el que tienes que dar a continuación. Aunque siempre tengas en mente el destino final, centrarte en el siguiente paso a dar hará que te resulte más fácil empezar e ir avanzando, ya se sabe, paso a paso…
  7. Recuérdate constantemente por qué quieres lograr tus proyectos. Visualiza el resultado final, guarda fotos o recortes de cosas que te motiven y te recuerden cual es tu objetivo. Una vez que tengas claro por qué tus proyectos son importantes para ti, el cómo no sera un problema sino un mero obstáculo. Además, el hecho de saber lo que quieres y qué pasos tienes que dar para conseguirlo es algo que te hará sentir motivada casi sin quererlo.
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Aprende a ver lo invisible. Y te convertirás en invencible.



Aunque no lo veamos, demos por hecho que ya lo tenemos. Ese es el verdadero camino al éxito. No Hay Excusas para no poder llegar a la cima, tú puedes hacerlo. Sólo deséalo, búscalo con todos tus fuerzas y confia en EL PODER SOBRENATURAL.

La prosperidad está ahí, solo tienes que animarte y creer, la certeza de lo que se espera... la convicción de lo que no se ve. ¡TÓMALO!

El verdadero camino para ver tus sueños hechos realidad, es creer que puedes alcanzarlos, luego mentalizarlo, darles formas, crear estrategias y comenzar a ejecutarlos, sólo así podrás recibir lo que por herencia divina nos pertenece. La abundancia, no solo en riquezas sino también en salud, en bienestar y tranquilidad.

Te invito a motivarte, a creer primero en Ese Ser Supremo que tiene TODO reservado para ti, y después a creer en ti… Tu puedes… Hoy es el inicio de tu PRÓSPERO FUTURO.
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La Voluntad


La voluntad es la capacidad consciente que posee el ser humano para realizar algo con intención. Y realizarlo a pesar de las adversidades que vienen con la vida, de las dificultades presentes a diario, de los contratiempos muy personales y los oscilantes estados de ánimo.

La voluntad se pone a prueba cada vez que debemos esforzarnos a realizar ciertas tareas que a la final no son tan apetentes, como terminar un trabajo a pesar del cansancio, estudiar una materia que se nos hace difícil, arreglar la casa, levantarnos temprano, etc. La voluntad puede ejercerce también de manera mas espontánea, por ejemplo, cuando nos sentimos muy motivados a realizar una actividad específica, como iniciarnos en algún pasatiempo, en la práctica de un deporte, o en la organización de una fiesta. En muchas ocasiones algo que iniciamos con gusto y entusiasmo, al poco tiempo se convierte en un verdadero agobio ya sea por su dificultad o por la presencia del aburrimiento.

Allí es cuando la voluntad toma un rol decisivo ya que cuando sea necesario e importante, esta nos ayudará a continuar y vencer el desafío. Con mucha facilidad y a menudo nos dejamos llevar por el gusto, la pereza o la frivolidad y dejamos de hacer cosas importantes y significativas. Hay jóvenes, por ejemplo, que dedican horas y horas a juegos electrónicos abandonando sus estudios; hay casas en las que todo es un desorden porque el dueño no se a propuesto un plan de arreglo y limpieza; hay oficinas en las que uno entra y provoca desesperación ver tanto reguero que hace mucho más difícil desenpeñar un buen trabajo. Notarán -entonces- que en todos estos ejemplos está presente la falta de voluntad para llevar una vida organizada y disciplinada.

Nadie escapa a la influencia negativa de la apatía, el conformismo y la comodidad -malos consejeros que constantemente están fastidiando nuestra capacidad para ser eficientes y competentes-. Sinembargo, es necesario sacudirse, buscar maneras para motivarse, técnicas para reconquistar el control sobre nuestras vidas. La voluntad es como un músculo del cuerpo. Los músculos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse, de utilizarse y de ejercitarse. Lo mismo ocurre con la voluntad, cada situación que requiere esfuerzo es una oportunidad para fortificarla, tonificarla y robustecerla, porque si no se lo hace la voluntad pierde cuerpo, forma, consistencia y fuerza.

La vida es una lucha para todos y cada uno de nosotros debemos asumir responsabilidades, cumplir con nuestras tareas, perfeccionar nuestros talentos. Nunca olvides que estamos capacitados física y mentalmente para realizar grandes conquistas, alcanzar el éxito y lograr metas.

3 TÉCNICAS PARA FORTALECER LA VOLUNTAD:

- Crear buenos hábitos: Admitir conscientemente que si bien es cierto hay muchas cosas que nos agradarían hacer todo el tiempo, pues no debemos hacerlas porque son nocivas para la saluda física y mental. Por lo tanto si rutinariamente dejamos de dormir demasiado, o de andar comiendo a cada rato o de tirarnos a ver la tele por horas sin fin, entonces iremos creando buenos hábitos que vencerán apetencias dañinas.

- Establecer prioridades: sientate un momento y piensa sobre tus prioridades. Luego haz una lista de ellas en orden de relevancia, es decir, en los primeros lugares aquello que consideras más importante o que necesita tu atención inmediata. Esta lista te ayudará a cumplir metas, te permitirá empezar y terminar a tiempo algún trabajo o tarea pendiente. Organizar tus prioridades va a enfocarte en aquello sólido que necesita ser cumplido para poder crecer como ser social y como individuo.

- Desarrollar conocimientos: Abre tu mente, infórmate, estudia. Lee y piensa en nuevas ideas; analiza y pon en práctica el nuevo conocimiento; descubre a través de la lectura y el razonamiento medios para desempeñar mejor tu trabajo, medios para ser un mejor padre o madre, para ser un mejor hijo o hija, esposo o esposa, amigo, maestro, empleado, estudiante, etc. Solo mediante la educación ya sea formal o autodidáctica

- vas a lograr y obtener una vida más segura en los aspectos emocial y económicos; una vida con mayores momentos de felicidad. Nada se cultiva por sí solo, ya el verbo mismo "cultivar", implica trabajo, esfuerzo, dedicación, y constancia. Una voluntad cultivada es una voluntad fortalecida, es el escudo que nos protege de los vicios, las dependencias, la perdida de la dignidad, la vagancia, las malas costumbres y hasta de lo inmoral.
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La Gratitud


La gratitud puede enriquecer tu vida más que un millón de dólares. Para muchos sería fantástico ganar la lotería, poseer casas, carros y toda clase de lujos, pero todo eso no es suficiente.

Tú necesitas el adecuado estado mental para disfrutar la vida, tú necesitas gratitud. Tomar cada nuevo día como un regalo maravilloso es la experiencia más rica y no hay dinero que pueda comprarla.

Un día más es una oportunidad más para ver los árboles, el cielo, las montañas; para disfrutar una taza de café caliente, para ver tu programa favorito, para salir a pasear, para escuchar música, para bromear con tus familiares o amigos. Ya seas una persona religiosa o no, el entender la vida como un obsequio te otorgará una actitud constante de agradecimiento, sosiego y armonía.

Es una tentación pensar que la gratitud llega al tener todo lo que uno quiere. Es una engaño asumir que alcanzarás la felicidad si tienes dinero, una familia hermosa y quizás una casa en la playa, porque aun así tu sabes que hay gente que a pesar de poseer todo eso es ingrata e infeliz y sin embargo hay gente muy pobre llena de gratitud por lo poco que ellos tienen. ¿De dónde viene este sentimiento, cómo crear gratitud?... El sentimiento de gratitud llega al mirar tu mundo de la mejor manera: con bondad, paciencia y perdón. El estado espiritual de agradecimiento llega naturalmente al valorar a la gente y a las cosas en tu vida.

El sentimiento de gratitud es algo que tú puedes aprender y hacer crecer. Detente, acércate y percibe el perfume de las rosas. Tú no puedes estar agradecido por algo que no notas o que no disfrutas. Necesitas inclinarte y apreciar a los seres y a las cosas que te acompañan, que te rodean. No es necesario ignorar la fealdad en el mundo pero es imprescindible concentrarse en lo bueno, en lo positivo, en los seres queridos, en los amigos, en tí mismo, en lo que posees -aunque sea poco-.

Dar gracias es inherente a la verdadera apreciación. Piensa y reflexiona continuamente en aquello bueno que te ha pasado. Observa lo agradable que se desarrolla y toma forma en tu vida porque aun en medio de las tragedias que todos en algún momento enfrentamos siempre hay un hilo de luz, algo o alguien por quien sonreír. Cuando el contar tus bendiciones se vuelve un hábito diario la gratitud te permitirá una experiencia más enriquecedora de la existencia.
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DESARROLLA TU POTENCIAL


¿Te has preguntado alguna vez porque hay personas que aún teniendo todo en su contra han logrado alcanzar metas que parecen imposibles para el resto de los mortales? Probablemente has respondido a esa pregunta con frases como: “es que tienen un talento especial”, “es un superdotado”, “es un genio”, etc.


Definitivamente no todos nacemos con talentos especiales sin embargo es posible que durante el transcurso de nuestra vida vayamos desarrollándolos y así lograr llegar a ser alguien que se distingue del resto de los demás. Para alcanzar tu máximo potencial debes “entrenar” a diario, debes buscar mejorar en algún aspecto de tu vida día a día, no es algo que se de de la noche a la mañana. Imagina a una persona que asiste todos los días al gimnasio y realiza su rutina con dedicación, seguramente tendrá un físico y una salud envidiables. Por otro lado imagina a alguien que solamente asiste una o dos veces por semana al gimnasio y a pesar de llevar meses así no logra obtener los resultados que desea. No se necesita ser un genio para darnos cuenta porque el primero si ha logrado sus objetivos y el segundo no, sin embargo… ¿porqué a pesar de saber que es lo que nos conviene, muchos de nosotros seguimos haciendo todo lo contrario?

Existen aspectos muchos aspectos que son necesarios para poder alcanzar lo mejor de nosotros. A continuación te mencionaré algunos de ellos:

Inspiración: es importante tener un modelo a seguir, querer llegar a ser como alguien (sin caer en la imitación), averiguar como esa persona alcanzó sus metas y sueños, que contratiempos tuvo. Si investigas biografías de personajes famosos, ya sea del la historia, del deporte o del espectáculo te darás cuenta que la gran mayoría de ellos tuvo que pasar por muchos obstáculos para llegar hasta donde están. También puedes tomar como modelo a alguien que conozcas en persona, como por ejemplo algún familiar, un amigo o compañero de trabajo.

Estimulación: aunque la edad ideal para comenzar a estimularte es cuando eras niño, nunca es demasiado tarde para comenzar a autoestimularte. ¿Cómo puedes hacerlo? Aprendiendo cosas nuevas, por ejemplo otro idioma, clases de dibujo, practicar algún deporte; o retomando actividades que anteriormente practicabas y que has dejado en el olvido. En mi caso he retomado la guitarra que es algo que me gusta mucho y ya tenía tiempo de no practicar. Entre más actividades tengas estarás más estimulado.

Motivación y metas: es necesario definir que quieres en esta vida, que quieres para mañana, que quieres para la próxima semana, para el próximo mes, para el próximo año. Una vez que lo sepas debes plasmarlo en papel, debes escribir tus metas, siendo lo más claro posible, incluso si puedes visualizarlas es mejor, pues de esta manera te mantendrás motivado. Por ejemplo si tu próxima meta es tener tu propio auto debes escribir que auto es el que quieres, el color, como son los asientos, hasta puedes poner de fondo de escritorio una foto de el para que día a día lo estés viendo y te motives más.
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